Su cuerpo es el suelo que pisa, no el obstáculo.
Un diagnóstico cambia el terreno. El tratamiento, la remisión, la recaída o una condición que simplemente es suya para toda la vida: cada una le pide algo distinto a la mente, y cada una merece compañía.
- Tiene un diagnóstico de cáncer; las citas están organizadas, pero el miedo no.
- El tratamiento terminó y todos esperan que vuelva a sentirse usted misma. No es así.
- Vive con una condición crónica —dolor, autoinmune, cardíaca, neurológica— y está cansada de ser valiente.
- Intenta hablar con su familia sobre el diagnóstico y las expectativas, y siempre sale mal.
- Enfrenta preguntas sobre el final de la vida y quiere pensarlas con claridad, con alguien que no se aparte.
La salud física y la salud mental suelen tratarse como dos departamentos separados. No lo son. Sus creencias, emociones, recuerdos y hábitos moldean su salud física, y la enfermedad reorganiza cada uno de ellos a su vez. Ese es el terreno en el que me formé: un doctorado en psicología clínica de la salud, un internado y un posdoctorado en un centro médico de Veteranos, años acompañando a personas cuyos cuerpos se habían vuelto el tema central.
El cáncer, en particular, tiene un antes y un después, y en el después muchas personas se encuentran solas. Dejan de llegar las comidas. Los estudios continúan. “Te ves muy bien” se vuelve difícil de escuchar. El trabajo aquí es hacer espacio para todo eso —el miedo, el cuerpo cambiado, las conversaciones familiares que se tuercen— y encontrar una manera de vivir que esté entera aunque el cuerpo no sea el que era.
La enfermedad crónica pide algo un poco distinto: no recuperarse, sino construir una relación con una condición que se queda. Trabajamos esa relación directamente.
- El miedo a la recaída y los estudios que lo mantienen vivo.
- Adaptarse a una 'nueva normalidad' que el cuerpo eligió sin preguntar.
- Hablar con la pareja, los hijos y los padres sobre la enfermedad, el pronóstico y lo que usted necesita.
- La culpa por estar enferma; el enojo por estar enferma; la identidad que la enfermedad reorganiza.
- La conexión mente-cuerpo en la práctica: el sueño, el dolor, el estrés y lo que cada uno le hace al otro.
- El trabajo de legado: contar su historia en una forma que dure, para las personas que importan.
Traiga los datos médicos si quiere; estoy formada como psicóloga de la salud y puedo seguirlos. Pero la primera hora es sobre usted, no sobre el expediente: qué cambió, qué extraña y qué le da miedo decirle a las personas que la rodean.
¿Qué es una psicóloga clínica de la salud?
Una psicóloga formada específicamente en el punto donde se encuentran la enfermedad física y la salud mental: cómo cada una moldea a la otra. Mi doctorado es en Psicología Clínica de la Salud, y completé mi internado y mi posdoctorado en un centro médico de Veteranos trabajando junto a equipos médicos. No trato la enfermedad; trabajo con la persona que vive dentro de ella.
¿Se coordina con mi oncólogo o mi médico?
Con su permiso por escrito, sí. A muchas personas les ayuda que su equipo médico sepa que cuentan con apoyo psicológico; otras prefieren mantenerlo separado. Usted decide.
¿Qué es la terapia de legado?
Una forma de cuidado paliativo que ayuda a personas mayores o con enfermedades graves a contar su historia —valores, recuerdos, lo que quieren que se recuerde— de un modo que la familia y los amigos puedan conservar. No es solo para el final de la vida; muchas personas la encuentran reconfortante en cualquier etapa.